Los centros cívicos para ser sostenibles, tendrán que convertirse en motores de ciudad y poner el foco en modelos de autogestión.

Hace años que los centros cívicos construyen ciudadanía a través de la participación, articulando políticas culturales y sociales que garantizan los derechos sociales y culturales de los ciudadanos.

Estos derechos se han dirigido a hacer prevalecer la autonomía individual frente a cualquier forma de poder, preservando los derechos de creación, de expresión, de culto, de asociación, etc., pasando por el derecho de la igualdad de oportunidades en la educación y en las actividades, propuestas y programaciones que fomentan la inclusión y el sentimiento de pertenencia.

Todo ello, ofreciendo proximidad, dando vida a los barrios y ayudando a los ciudadanos a relacionarse con su entorno inmediato, fortaleciendo vínculos y creando otros nuevos a partir del apoderamiento. Y se ha logrado poniendo al alcance de la ciudadanía medios para fortalecerla en términos económicos, políticos y sociales, a través de compartir confianza, poner en valor las relaciones y reconocerse: ser transparentes.

En definitiva, facilitando la vida a los ciudadanos mejorando la calidad de vida de las personas.

En la actualidad, y ante la propia evolución de las ciudades y los territorios, están apareciendo nuevas realidades que hacen que estos centros de proximidad se vean abocados —sin abandonar su dimensión de barrio— a modificar su oferta y ampliar o especializarse hacia nuevos modelos de equipamientos. Unos equipamientos que actúen en el ámbito de la producción cultural, del apoyo a la creación en el ámbito de las artes… y también de la programación.

Por este motivo será necesario tener en cuenta plataformas innovadoras capaces de alcanzar los nuevos retos que plantean los equipamientos de proximidad hacia las nuevas maneras de hacer demandadas por los ciudadanos. Y consiguiendo que estos centros puedan liderar, con responsabilidad, en su entorno inmediato y de ciudad.

 ¿Pero que tendrán que ofrecer estas plataformas autogestionables? 

Estas plataformas tendrán que permitir gestionar, planificar y comunicarse con los ciudadanos de manera directa, enfatizando la proximidad, el acceso y la participación. 

Ofrecer todos los procesos de comunicación pública desde la misma plataforma autogestionable: inscripciones, reservas, cesión de salas y venta de entradas —tanto online como offline—, promocionar y difundir (vía online) todas sus actividades… y de esta manera, el centro cívico podrá convertirse en un referente —creando comunidades y redes de espectadores.

Centros cívicos autogestionables y sostenibles

Des de Bravo Manager hemos trabajado en esta herramienta web y a continuación os detallamos cuales son los beneficios, funcionalidades y finalidades de ella:

BENEFICIOS

Desde la web, el mismo sistema trabaja de manera integrada la relación con la ciudadanía:

  • La parte pública (front-end): da pie a acceder desde todas las opciones posibles de participación y de relación con el ciudadano. Aquí encontrará, de manera fácil y seductora, toda una serie de contenidos digitales ordenados a partir de sus intereses: contenidos web, blog, crónicas de las actividades una vez realizadas, redes sociales, vídeos o audios, prensa, etc. De este modo, se facilita el diálogo, se fortalecen los vínculos de pertenencia y se tejen relaciones.
  • La gestión (back-end): permite crear actividades, cursos, talleres, precios especiales y descuentos. Y también llevar a cabo la planificación, la recaudación, la segmentación, el análisis, la lectura y la impresión de los datos, importándolos y exportándolos para combinarlos en otros sistemas de que disponga el municipio —por ejemplo, mapas estadísticos y/o cuadros de indicadores. Todo lo anterior, con la finalidad de evaluar funcionamientos y resultados de los programas culturales de cada ciudad.
  • La comunicación: desde el mismo sistema podemos comunicarnos de manera personalizada o con respuestas automatizadas. Asimismo, nos permite realizar operaciones manuales de edición, reenvío, impresión o cancelación de datos.

Bravo Manager es una herramienta -indispensable- para los equipamientos de proximidad, ya que las inscripciones, las reservas, la cesión de salas y la venta de entradas que se generan van directamente a la cuenta o cuentas que determina el equipamiento o la organización, sin depender de terceros, ahorrando en comisiones, cuotas y ofreciendo a la ciudadanía ahorrarse gastos de gestión y favoreciendo las compras, inscripciones y reservas a través de Internet, a partir de los precios para cada actividad, que estipula el centro cívico. 

FUNCIONALIDADES

Los datos de los ciudadanos y/o usuarios pertenecen solo al equipamiento que los genera, cumpliendo y preservando la autonomía de cada ciudadano y las leyes de protección de datos. Cada transacción de entradas vendidas o inscripciones realizadas genera una factura de venta, por lo que cumple con los estándares de transparencia de las entidades públicas locales —ayuntamientos u otros organismos públicos. 

Paralelamente, permite segmentar nuestros usuarios y generar otras relaciones categorizadas —centros educativos, organismos públicos u otras organizaciones, competencia, proveedores y relaciones internas— para poder analizarlas de manera personalizada y comunicarnos con cada uno de ellos, anticipándonos cuando sea necesario.

Además, permite definir todos los campos que se deseen para recoger los datos que se necesitan, desde el correo electrónico hasta cualquier detalle que pueda interesar.

FINALIDADES

Bravo Manager es una herramienta totalmente personalizable y autogestionable, tanto en la parte pública como en la de gestión y comunicación. El administrador encuentra en ella un instrumento a su medida, fácil de manejar, que habla su mismo lenguaje y que se ajusta a todas sus necesidades, siempre con una finalidad: convertir el centro cívico en un auténtico motor para el barrio y, desde el barrio, también para la ciudad. ¿Ponemos el foco juntos?

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