Fidelizar públicos en tiempos de crisis de la cultura o cómo hacer pasar, de manera efectiva, de la experiencia de la presencia en el mundo digital al sentimiento de pertenencia de nuestras organizaciones culturales.

Puntual como de costumbre, el sábado 15 de abril de 2017 llegaba el último artículo del profesor Antonio Rodríguez de las Heras (catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid y director del Instituto de Cultura y Tecnología) en el que leíamos ello sobre la sociedad en red:

“Aquello del mundo que está a nuestro alcance nos proporciona la experiencia de la presencia. Se alcanza algo cuando no se nos escapa, cuando llegamos antes de que se haya ido, y cuando podemos percibirlo de algún modo. Y, lo más significativo, si está a nuestro alcance supone que podemos intervenir en ese lugar del mundo”.

Qué nos dicen, estas palabras? En Bravo Manager nos generan una cuestión: ¿es posible, desde las organizaciones culturales, que a partir de esta experiencia de la presencia se potencie el tan preciado sentimiento de pertenencia de nuestras audiencias?

Pensamos que la respuesta es : si lo hacemos bien, si entendemos que la innovación en las artes escénicas existe a partir de comunicar de manera estratégica. Siempre con las herramientas TIC de las que disponemos, podremos pasar, de manera efectiva, de la experiencia de la presencia al sentimiento de pertenencia. Y partimos de esta idea como principio de la ¡fidelización de nuestros públicos!

Más tarde, nos llegaba el demoledor “Informe sobre el estado de la cultura en España 2017. Igualdad y diversidad en la Era Digital Y, después de darle un vistazo y ver los datos, no podemos dejar de hablar de ello en nuestro blog. ¡Vayamos por pasos!

Este informe detalla, con precisión, que desde el comienzo de la crisis, la actividad escénica en su conjunto sigue mostrando una caída de la actividad en términos generales. ¡Los datos de este descenso son escalofriantes!

Pero vayamos por partes. Que levante la mano quien no sepa que las políticas culturales de nuestro país no tienen nada que ver con las inglesas o las francesas. En esta línea, el informe analiza algunos puntos amenazadores que piden a gritos una serie de actuaciones para contrarrestar este caos donde estamos instalados. Podríamos resumirlos en 4 puntos:

  1. Indefinición de la misión, los objetivos y de las estrategias de los teatros públicos.
  2. Intromisión en la política de la gestión (lo que era bueno hace algunos años, ahora ya no lo es).
  3. Cultura evaluativa muy baja.
  4. Financiación basada en una sola administración y dependiente de las subvenciones.

Y eso no es todo. Aparte, existen toda una serie de amenazas de los factores del entorno que son ya históricas …

  • la injerencia política,
  • el déficit de la profesionalización del gestor cultural,
  • la ausencia de proyectos que aporten valor público a la ciudadanía,
  • un modelo de gobernanza que no genera proyectos públicos para la modernización de los teatros, auditorios, etc.

Sin embargo, tal y como detalla el informe, en este entorno institucional hay un factor de lo más amenazador: que los teatros públicos no adopten, de manera clara, proyectos de desarrollo de audiencias a medio y largo plazo. Unas audiencias que necesariamente deberían estar vinculadas con proyectos estratégicos de la organización pública. ¿Está de acuerdo?

fidelizar públicos en tiempos de crisis

Pero no nos pongamos catastróficos. Hay soluciones! Desde Bravo Manager, pensamos que sería clave empezar a plantearnos que …

Los espacios culturales deben convertirse en espacios de aprendizaje con la capacidad de hacernos crecer como ciudadanos.

Desde la gestión cultural debemos ser agentes activos de la sociabilidad, trabajar a fondo, con el objetivo de hacer partícipes a los ciudadanos (todos) en modelos abiertos que garanticen ambientes creativos, sostenibles y transparentes.

Los espacios culturales son espacios híbridos y elásticos. No vale la fijación, hay que buscar la expansión.

Así pues, ¿por qué no nos abrimos hacia programas que intercalen más pedagogía, como residencias para artistas? No podemos tener teatros públicos que sólo abran los sábados y cada quince días para realizar una función. No. Los espacios públicos deben crecer y ser viveros de nuevas propuestas!

Tenemos que trabajar duro para que la ciudadanía se incorpore por “asimilación” a nuestros programas. Pero … ¿cómo?

Con estrategias y siguiendo las fases del inboud marketing para la cultura: la escucha activa en las redes (y partiendo de la presencia de la que nos habla el profesor Rodríguez de las Heras) es la mejor manera para que a nuestros públicos los invada el sentimiento de pertenencia hacia nuestra organización.

Hay que tener los objetivos claros y ser capaces de definir bien nuestra misión y nuestras estrategias.

Y recordad: con cada movimiento, con cada acción, por pequeña que sea, conseguiremos ir evaluando y avanzando de manera inequívoca.

Para la ciudadanía, “vivir en este mundo” significa vivir en un contexto que “posibilita el acceso”.

Precisamente Ariño y Llopis (2016), en un estudio sobre la participación de la juventud catalana (2001 a 2.015), ponen de manifiesto que la crisis económica ha supuesto una disminución en las actividades culturales que se desarrollan fuera del hogar y que suponen el pago de una entrada. Sin ir más lejos, esta es la contrapartida.

Y si empezamos a repensar cada espacio cultural como si se tratara de una república? Una república en la que nadie se sienta fuera, ideada por sus habitantes y que den lugar a nuevas propuestas que la hagan avanzar hacia un futuro más inclusivo y menos incierto.