Segmentación de audiencias: la actitud ante el hecho cultural es, seguramente, la mejor articulación para poder discernir sobre las estrategias de públicos.

En este post nos proponemos aportar un poco de luz sobre un tema que a menudo genera cierta ambigüedad, especialmente entre los llamados “casos de buenas prácticas” sobre estrategias de desarrollo de públicos: la enorme confusión entre los datos que se obtienen de los sistemas de venta de entradas (tiqueteras) y una segmentación que nos aporte valor real de cara a nuestros objetivos como organizaciones culturales. Qué piensas, tú, de esto?

Para ver por qué pasa, vamos por partes. Todo empieza a partir de los sistemas de venta, en los cuales se extraen datos como por ejemplo la frecuencia de asistencia, la anticipación en la compra, el perfil de programación, la recepción o no de nuestro boletín electrónico y la reacción ante los envíos, de donde proceden… Y esto tiene más a ver con las listas de grupos de comportamiento que con una buena segmentación. Pero seguimos!

Así pues, si únicamente extrapolamos los datos sobre listas de grupos de comportamiento sólo dispondremos de datos sobre cuál es el público actual, pero en ningún caso sabremos por qué compran o asisten a las actividades que proponemos. Y esto es el que nos interesa!

Alguien nos dirá que es cierto que los públicos que asisten en nuestras programaciones suelen moverse con frecuencia dentro de grupos de comportamiento. Y tienen razón. Pero el que realmente necesitamos conocer de nuestro público para poder avanzar con él es que quiere sacar de la experiencia. Aquí tenemos la clave!

Cómo todos sabemos, los grupos de comportamiento no comparten ni las mismas necesidades ni las mismas inquietudes. A veces, ni siquiera las mismas motivaciones, y esto todavía se hace más evidente si hablamos de público joven (el futuro) o incluso de la gente mayor.

Por lo tanto, si sólo utilizamos datos demográficos como sistema de segmentación, en poco tiempo nos daremos cuenta que nos quedamos cortos a la hora de planificar diferentes estrategias para atraer y fidelizar las audiencias. En cambio, si vamos algo más allá y nos enfocamos hacia los 3 niveles de segmentación fundamentales para la cultura: actitud, intereses, tendencias, veremos que estos nos ofrecen una información mucho más profunda que nos permitirá conocer y establecer mensajes concretos hacia nuestras audiencias. Comuniquémonos, sí, pero tengamos clara la manera de hacerlo.

Gracias al conocimiento de nuestra audiencia ante el hecho cultural entenderemos qué la impulsa, qué la puede atraer, como siendo y como la motiva aquello que programamos.

Es por eso que el CRM que incluye la herramienta Bravo Manager ha optado para poder segmentar por actitud. A pesar de que esta no sea la única manera en la que puede segmentar, creemos firmemente que aporta mucha luz sobre el desarrollo de audiencias.

Segmentació d'audiències

Por lo tanto, es a partir de la segmentación, que permite Bravo CRM, que:

• entenderemos qué valores comparten,
• averiguaremos sus intereses en un segundo nivel,
comprenderemos nuevos escenarios predictivos a partir del conocimiento de tendencias (que podemos extraer, en un tercer nivel, de la escucha activa en las redes sociales).

Y que nos aportará el hecho de estar atentos a todas estas segmentaciones? Una cosa tan esencial como el enfoque de nuevos programas de cara a próximas programaciones. Marcará, en definitiva, nuestro futuro como organización.

Todo ello, pues, nos coloca en una posición principal para poder captar, influir, ayudar, acompañar y cuidar los públicos actuales y futuros y ofrecer experiencias profundamente satisfactorias. Si lo tenemos tanto cerca, por qué no miramos de ponerlo en práctica desde hoy mismo? Cuando quieras, nosotros te ayudamos!