espacios exhibición cultura

Bajo este estado de shock, las organizaciones culturales van a tener que reinventarse con visión de futuro, de manera decidida y de transformarse tanto a nivel organizacional, como a nivel de su transformación digital.

El futuro de los espacios de exhibición de la cultura y de las organizaciones culturales y creativas, viven unos momentos de gran incertidumbre a causa de las anunciadas consecuencias económicas y sociales derivadas de la pandemia del coronavirus. #culturapostcoronavirus.

Estas consecuencias afectan de manera decisiva en el seno de nuestras organizaciones e irremediablemente influyen en el modo de plantearnos el futuro de los espacios de exhibición de la cultura y de la creación y el de las mismas organizaciones, tanto a nivel físico, como a nivel virtual y social.

Transformación digital/organizacional de las empresas e instituciones culturales

Todas aquellas personas que nos dedicamos a la gestión cultural, sabemos que esta crisis resultado de la pandemia del Covid-19 solo ha hecho que confirmar que dicha transformación digital/organizacional ya se hubieran tenido que replantear con anterioridad.

La crisis económica del 2008 ya nos evidenció, que de un solo golpe la sociedad se podía partir en dos, que las clases medias se irían al carajo de un carpetazo, que la globalización solo beneficiaria a la movilidad del dinero y del consumo y en ningún caso a la de las personas y que las políticas culturales quedarían huérfanas de liderazgos, de recursos y de apoyos, por parte de las administraciones.

Es necesario afirmar que cualquier espacio o plataforma de exhibición cultural, es solo un contenedor donde convergen multitud de profesionales, públicos, oficios y profesiones de distinta índole y en constante ebullición, dentro de lo que denominamos ecosistema cultural.

Este ecosistema cultural, al igual que otros ecosistemas donde el valor del “ser sostenible” va ligado intrínsecamente al desarrollo de la ciudadanía y de los territorios, está poco valorado y poco reconocido por parte de las economías Neoliberalistas instaladas que siguen promoviendo a un sector cultural anticuado, de fachada y ligado a la resignación de tener que vivir de las subvenciones, año tras año.

«La cultura y la creación son entendidas aquí como el conjunto de ámbitos de actividad que componen y afectan de manera amplia a lo cultural. Una realidad compleja, que más allá de la mera lectura como sector económico-productivo, incorpora aspectos antropológicos, sociológicos, políticos, jurídico-administrativos, etc.» Kultursistema – Matriz para la interpretación y mapeado de los ecosistemas culturales y creativos


Para salir de este túnel, las organizaciones tendrán que enfocarse hacia nuevas maneras de hacer y al replanteamiento de su misión para salir del atolladero constante.

Como en cada crisis, las soluciones adoptadas para del sector cultural, solo nos llevan a que se creen paliativos de urgencia y no a fomentar los cambios necesarios que nos hagan avanzar en ser piezas fundamentales del desarrollo cultural y social de los territorios.

Tenemos que trabajar en pro de que la ciudadanía se incorpore a nuestros programas por “asimilación”.  Pero … ¿cómo?

Es necesario implementar herramientas de automatización del marketing y utilizar inbound marketing ligado al enfoque relacional de las entidades culturales. 

Atraer a las audiencias para que interactúen con los sitios web de nuestros espacios de exhibición de la cultura es trabajar con grandes cantidades de datos y es necesario que podamos relacionarnos desde el primer momento de manera automatizada y personalizada para poder acompañarlos hasta su fidelización.

No hay otra, debemos entender la escucha activa como el estar presente.

Gestionar cultura también es gestionar ciudad

«Allí (ciudades, barrios y calles) donde se interceptan las culturas, se reproducen los conflictos y es allí donde clama por conformarse la nueva ciudadanía del mundo.»
Peter Sloterdijk

!Ya no podemos ir a ciegas!

Habrá que gestionar emociones, entender y comprender que esta pasando con los otros y con los que no participan, se tendrán que tomar decisiones rápidas, decisiones que tendrán que ver con el ¿para qué? en el ¿quienes somos? y en el ¿cómo nos comunicamos?, en relación con nuestro públicos, con nuestros empleados, con nuestros colaboradores.

No podremos recortar en la formación de las personas, se podrá tener mucha tecnología pero es necesario gestionar el cambio y la capacitación para ir todos a una. 

El cambio en el CORE de las organizaciones culturales y en sus proyectos

Ante los nuevos desafíos, los espacios de exhibición y las organizaciones culturales se verán obligadas a centrarse en tres aspectos fundamentales: 

El “Ser más sostenibles”

Avanzar en esta dirección y obtener resultados, es vital para las organizaciones culturales para generar riqueza y desarrollo económico, cultural y social que aporte valor al territorios.

Viviremos tiempos de aceleración y cada vez más la ciudadanía nos exige centrarnos en mantener vivas nuestras organizaciones, que seamos más eficientes, que conectemos con ellos, que seamos rentables, que nuestra marca sea una referencia clara, que sobresalgamos, y que lideremos. Todas estas buenas razones van ligadas al ser más sostenible y hay que ponerlas en limpio, en valor,  en nuestro hecho diferencial.

Para ello habrá que acelerar los procesos, digitalizarlos y hacer las cosas de manera diferente, no nos podemos quedar en la inercia, ya no hay excusa, es hora de cambiar.

Aumentar la centralidad social

La transformación digital hace que las organizaciones tengan que afrontar nuevos paradigmas y apostar por nuevos sistemas y planteamientos basados en una gestión más transparente.

Hay que diseñar estrategias diferenciadas a partir de la escucha activa y mejorar la experiencia de público.

Disponer de datos cuantitativos y cualitativos de los públicos y poderlos cruzar será fundamental para poder gestionar los espacios de exhibición. Deberemos incorporar el tema de la salud en nuestras estrategias.

Si queremos gestionar cultura habrá que reconocernos como agentes del cambio, gestionar cultura es gestionar ciudad. 

Dar entrada a nuevas formas de participación de la ciudadanía

{Re}pensar para renovar el compromiso para y con la ciudadanía para que este compromiso sea más significativo y enriquecedor para todos, ampliando la visión de los espacios y de las organizaciones culturales, adoptando una misión más global y más generosa: seamos verdaderos agentes del cambio y contribuyamos en el desarrollo de una sociedad “de lo común” más sostenible: “no sólo somos contenedores de contenidos”.

La ciudadanía demanda ser más participativa, hay que ofrecer nuevas formas de participación que sean más creativas, y más poderosas.

Convertir utopías en planes estratégicos

Los espacios culturales deben convertirse en espacios de aprendizaje con la capacidad de hacernos crecer como ciudadanos.

Desde la gestión cultural debemos ser agentes activos de la sociabilidad y con el objetivo de hacer partícipes a toda la ciudadanía en modelos más abiertos que garanticen ambientes creativos, sostenibles y transparentes.

Los espacios culturales deben ser espacios híbridos y elásticos. No vale la fijación, hay que buscar la expansión.

¿Por qué no nos abrimos hacia programas que intercalen más pedagogía, como residencias para artistas, mediación y formación de públicos, etc.? 

Los espacios de exhibición de la cultura y las organizaciones culturales deben crecer y ser viveros de nuevas propuestas

A mi entender, hay que tener los objetivos claros y ser capaces de definir bien nuestra misión y nuestras estrategias, para ello hay que profundizar en los conceptos clave:

1. Reconocerse que ya somos futuro.

Como dice Nuccio Ordine  “La lucha de hoy es entre la memoria y el olvido”

Hay que convertir las incertidumbres en certidumbres

Llevamos mucho tiempo anclados en buscar la excelencia de la programación, en una especie de Record Guinness de quien se lleva el gato al agua.

Hemos olvidado la proximidad dejándonos llevar por una economía del espectáculo «aquella que no quiere llegar a ninguna parte que no sea a sí mismo» (Guy Debord). Pasamos como apisonadoras, ante todo aquello que nos es propio como sector, hay que que devolver el liderazgo a la ciudadania a través de lo que nos hace fuertes y generosos y que no es más que enfocarnos en el atraer, acompañar, cuidar, transferir, incidir, fidelizar… 

2. Es la hora del hacer, del evaluar, del mejorar

Re-pensar los espacios culturales para que nadie se sienta fuera. Donde todos puedan participar y que den lugar a nuevas propuestas que nos hagan avanzar hacia un futuro más inclusivo y menos incierto. Debemos hacer, medir, mejorar sin miedo a equivocarnos. Es necesario dotarse de herramientas, existe tecnología para ello. Hay que dar el paso.  

3. Despacio pero sin pausa

El camino es largo, con cada movimiento, con cada acción, por pequeña que sea, conseguiremos ir avanzando de manera inequívoca en esta nueva etapa donde el cuidar y el cuidarnos ya son imprescindibles para seguir habitando el mundo.

Ante el cambio de hábitos de los públicos, el demostrar todo aquello que hacemos en referencia a la salud y el economizar recursos, van a ser dos puntos de la gestión que se habrán de priorizar para poder contener los riesgos
que conlleva esta época #postcovid19 «

Martí Perramon 15/05/2020

SUBSCRÍBETE A NUESTRA NEWSLETTER